viernes, 18 de diciembre de 2009

BUENA PUBLICIDAD, MAL SERVICIO

En épocas navideñas nos “bombardean” continuamente con ofertas de lo más variado. Desde los más innovadores juguetes para los niños, que en muchas ocasiones hacen que los padres tengan que estudiar un máster para poder entenderlos, a ofertas relativas a las telecomunicaciones. A estas últimas me quiero referir.
Todas las compañías proveedoras de telecomunicaciones, internet, telefonía, nos ofertan productos a precios baratos y con una serie de ventajas que sólo en estas fechas podemos conseguir. En sus anuncios televisivos, suelen poner una coletilla en forma de faldón de texto en la que explican las condiciones. Es difícil, vamos casi imposible, poder leer estos mensajes, estas condiciones reales del servicio. Ante tal dificultad creo deducir una de las condiciones del servicio que nos ofrecen: precio barato, servicio pésimo e imposibilidad de protestar.
Desde hace muchos años llevo en una compañía que al principio se llamaba eresmas, luego wanadoo y en la actualidad orange. En los dos primeros cambios de denominación el servicio era el correcto, jamás he tenido un problema y si lo he tenido se me ha solucionado de manera rápida y eficaz. Desde que se llama ORANGE, el servicio es penoso. Desde el mes de junio llevo sufriendo problemas, cortes y falta de sincronización continuada. En primer lugar, si no reclamo, la facturación sigue corriendo, en segundo lugar, cada vez que me dicen que tengo solucionado el problema se despiden de mi con un “hasta la próxima vez” muy sospechoso. Y es real que es hasta la próxima vez porque desde el día 11 de Diciembre llevo teniendo cortes, incidencias, reclamaciones y mosqueos un día sí y otro también.
La repuesta es que están trabajando para solucionar el problema de la manera más rápida, ¡coño rápida puede, pero eficaz…! Cuando hablo con ellos, creo que ya he hablado con todos los técnicos de la compañía, me dan muy buenas palabras y tratan de “comerme la oreja” prometiendo que ya no tiene que volver a repetirse el hecho en cuestión. Tengo una colección de números de incidencias y de reclamaciones que ya podrían ser euros en devolución porque me haría rico, de hecho el último es un 115 millones con lo que presumo que son 115 millones de reclamaciones. Hablando de números, para poder conseguir un número de incidencia o una reclamación ponen a nuestro servicio un 902 y nadie, repito nadie, nos dice que también tienen un teléfono gratuito para contactar con el servicio técnico o el departamento de reclamaciones. Por una parte te descuentan, si lo exiges, el día de facturación, pero por otra, si no lo sabes, te cobran las tediosas llamadas a un 902.
A los empleados de Orange parece que les importa un bledo que un cliente no tenga el servicio, que esté dispuesto a pagar más en otra compañía con tal de que se le dé el servicio que paga religiosamente todos los meses, que se marche o que se quede el cliente es lo de menos, lo importante es enganchar al cliente, cobrarle por todo lo que se pueda y si se va…ya vendrá otro. Eso sí, la publicidad es maravillosa, más les valdría hacer campañas más reales y baratas y dar mejor servicio que grandes anuncios con mensajes ocultos en veloces faldones de texto y un servicio que deja la sensación de engaño, fraude y tomadura de pelo.
ORANGE, PÁGANOS LA PUBLICIDAD, QUE TE SABREMOS ENGAÑAR

jueves, 26 de noviembre de 2009

ASTARTE COMUNICACIÓN, LA COMUNICACIÓN DEL TERCER SECTOR

ASTARTE COMUNICACIÓN
LA COMUNICACIÓN DEL TERCER SECTOR

- Astarte Comunicación nace como la Consultora de Comunicación Especializada en el Tercer Sector.

- Nace como respuesta a la necesidad de las entidades del Tercer Sector a contar con la visibilidad en la sociedad.

Se acaba de presentar en sociedad la nueva Consultora de Comunicación especializada en el Tercer Sector. Se trata de Astarté Comunicación (www.astartecomunicación.com), una consultora integrada por un equipo de profesionales del periodismo y la comunicación social , que cuentan con un largo bagaje en el Tercer Sector.
“Astarté nace como respuesta a la necesidades cotidianas que plantean las ONG y responde al propósito de ofrecer a las organizaciones la visibilidad que merecen en esta sociedad mediática del siglo XXI”, sostienen los promotores del proyecto.
Los periodistas que componen Astarté Comunicación han ejercido cargos directivos en las principales entidades sociales de nuestro país. Es por ello que poseen una clara visión del sector y un criterio basado en la experiencia.
La filosofía de esta consultora es procurar a sus clientes servicios a medida, detectando las prioridades comunicativas en cada situación. Entre otras tareas, Astarté Comunicación se ocupa de organizar:
• Ruedas de prensa.
• Presentaciones.
• Actos oficiales.
• Congresos.
•Planes de Comunicación.
• Gestión externa de la comunicación corporativa. (Gabinete de prensa)
• Elaboración de notas de prensa.
• Gestión de crisis.
• Elaboración de discursos.
• Seguimiento de noticias. Seminarios, Talleres y Cursos de Formación de Portavoces
.Elaboración de páginas web accesibles.
• Diseño y puesta en marcha de páginas multimedia.
• Publicación de entrevistas, reportajes y noticias de interés para la organización.
• Edición de revistas y publicaciones corporativas (en papel y/o formato digital).

www.astartecomunicacion.com
info@astartecomunicacion.com

martes, 6 de octubre de 2009

La ética del comunicador

Hace algún tiempo, una amiga gerente de una entidad del Tercer Sector, me comentó ese refrán tan hispano "donde manda patrón, no manda marinero". En aquel momento las estrategias de comunicación que estabamos llevando a cabo empezaban a ser sospechosamente incomprensibles para "il Capo di tutti Capi", usease el patrón del barco.
Empezamos a hablar sobre el sentido de la comunicación y la responsabilidad o ética del comunicador.En mi argumentación defendí una de las primeras lecciones que aprendí en esto de la comunicación corporativa, saber distinguir a quién defiendes o para quién es tu trabajo, para la organización o para el presidente. Si es para lo primero sabes que los objetivos son claros, si es para lo segundo corres el riesgo de equivocarte y confundir el objetivo, la realidad de la empresa y el ego del presidente.
Luego se puede dar un caso que es que se te contrate para lo primero y a medida que pase el tiempo te des cuenta que es el ego del presidente,y no los objetivos de la empresa, para el que quieren tus servicios.
Es verdad que el refrán es cierto, las órdenes parten de la parte directiva y el comunicador debe asumir esas órdenes y cumplirlas de la mejor manera que sepas. Pero ahí entra la ética del comunicador ¿qué pasa cuando esas órdenes interfieren en la consecución de los objetivos y evitan mejores resultados? Habitualmente, que te conviertes en una seta cuyo único objetivo es el sueldo de fin de mes.
Un comunicador también tiene su ética y si está involucrado en el proyecto, defenderá este de la mejor manera y sus estratégias buscarán el bien del producto. Decir que una decisión de la directiva no es la correcta o tratar de usar elementos básicos para la consecución de los objetivos no debería ser motivo de discusión o de ruptura entre la dirección y el comunicador. Si se produce esta ruptura quizás sea porque no se tiene confianza en el comunicador o porque haya un conflicto entre la independencia del mismo y la dirección o que el objetivo de tu trabajo ha cambiado de la noche a la mañana.
Cuando el comunicador usa todo su saber y posiciona a la empresa de la mejor manera posible con lo que cuenta, sólo le pueden criticar no poder dar un paso más y para eso puede haber remedio (primero comunicación interna sin abuso de poder y luego aumentar los recursos humanos y económicos). Pero lo que no se puede es, cuando se da resultados, evitar seguir evolucionando y avanzando en temas de comunicación porque el protagonismo se lo empiece a llevar la empresa y no el directivo de turno.
Llegado a este punto, ruptura de la confianza, trabas a la hora de seguir con el trabajo, incomodidad en las maneras y dictadura oral en las órdenes, la ética dice que es mejor abandonar para no ser la marioneta de nadie. El que asuma ser marioneta, antes o después, se dará cuenta que su trabajo de defender unos objetivos ha pasado a un segundo plano y que depende de caer en gracia o no al directivo de turno que quizás llegado el tiempo abandone la empresa y el comunicador con él.
Uno de los peligros del directivo ególatra dictatorial es que no sabe de comunicación y sus órdenes puede que hagan el efecto contrario en pos de una buena comunicación. Está pasando, es una realidad, un departamento de comunicación dividido en 3 áreas sin ningún nexo en común o que ensamble las piezas (llámese director de comunicación) sólo puede producir efectos negativos en la comunicación de la empresa y en el clima laboral de los trabajadores. Es posible que si se hiciera un estudio de clima laboral en las entidades del tercer sector se dedujera que la cúpula directiva mantiene, con sus órdenes, una actitud dictatorial de tal manera que no se llegan a cumplir más objetivos por el mal clima existente.
De igual manera animo a que se hagan estos estudios de clima laboral, siempre existirán setas que prefieran un sueldo a fin de mes que ser consecuente con su ética y desarrollar su creatividad en pos de objetivos positivos, con lo que los directivos pueden estar tranquilos, siempre les saldrá como resultado una empresa éticamente responsable aunque sus trabajadores hayan olvidado el significado de la ética y de sus principios.

jueves, 28 de mayo de 2009

Un aspecto olvidado en el tercer sector

Como ya dijimos y poco a poco se va demostrando, la estrategia de comunicación en las entidades del tercer sector se va implementando con mayor o menor éxito, con mayor o menor profesionalidad y con mayor o menor reconocimiento.

Sin embargo, hay un aspecto de la comunicación que nunca o casi nunca se toca o preocupa en el tercer sector cuando es uno de los sectores donde más riesgo se corre de tener que actuar. Me refiero a la comuniación en tiempos de crisis.

El Tercer Sector tiene serias posibilidades de tener que afrontar en algún momento un tiempo de crisis. Informaciones que salen publicadas y pueden desestabilizar la entidad, accidentes de los usuarios o actuaciones comprometedoras de usuarios o empleados...y sin embargo pocas entidades disponen de un plan de crisis o de expertos que puedan afrontar estos periodos desde el aspecto de comunicación con ciertas garantías.

El profesional de la comuniación debe estar capacitado para poder afrontar esos momentos desde una cierta garantía siempre y cuando disponga de las herramientas adecuadas, del reconocimiento de los dirigentes y de la libertad de acción a la hora de actuar.

Para los que no saben exáctamente qué puede ser esto, recomiendo un libro que puede dar muchas pistas,también en comunicación, para preparar estrategias que nos lleven al éxito, no sólo en comunicación de crisis sino también en gestión de empresa. El libro en cuestión es "La Empresa según Homer Simpson" de Gestión 2000. Bajo este título que puede llevar a broma, se descubren muchas pistas para poder actuar en momentos poco lucidos de la vida de la entidad. Entre otras perlas, el libro dice "toda queja es un regalo...pero si se menosprecian pueden llegar a ser el germen de una campaña de boicot en toda regla que provoque una profunda crisis en la empresa". Estas palabras deberían ser impresas a fuego en la cabecera de la cama de muchos dirigentes. Como estas otras referentes a los empresarios que se creen dioses (llámese empresarios a dirigentes), "la autocomplacencia onanista de estos personajes consiste en pensar que, si han tenido éxito hasta ahora, es porque lo han hecho muy bien y son muy buenos, por lo que cualquier crítica que venga de fuera (o de dentro añado yo) es siempre fruto de la ignorancia, la envidia o la mala fe de quien la hace".

En definitiva, un plan de comunicación de crisis es imprescindible en cualquier empresa, en una entidad del tercer sector quizás con mayor motivo. Pero esto será imposible sin un profesional que determine la manera de actuar en comunicación y la plena confianza de los dirigentes a la hora de dejar manejar la situación a quien de verdad sabe de estos temas, de los temas de comunicación.

lunes, 25 de mayo de 2009

Comunicación Externa; algo más que un escaparate

La Comunicación Externa en las entidades del tercer sector no es tan sólo salir en los medios, en un sentido más amplio debería ser convertirse en referencia informativa sobre el tema que tratamos en la entidad.
Para ello, la profesionalización de las tareas y la experiencia de los trabajadores serán aspectos fundamentales en la consecución del fin que perseguimos.
El profesional debe conocer con lo que cuenta y saber cómo hacerselo llegar a los periodistas.
El dirigente debe dejarse guiar por las recomendaciones del profesional y no poner dificultades a una posible colaboración en los medios, siempre y cuando sea posible, independientemente del medio, de la premura de la demanda o del tema a tratar. Siempre debemos contar con un portavoz seguro y experto y no buscar al portavoz en función del medio, la premura o el tema a tratar. Es verdad que muchas veces convendrá no "quemar" a nuestro portavoz de primera linea, pero en estos casos siempre debemos poder contar con alguien alternativo con el fin de no dejar desatendida una demanda de un medio.
Si conseguimos atender de manera eficaz, rápida y profesional a los medios, estos nos considerarán una fuente informativa a la hora de tratar temas que nos puedan interesar y los impactos mediáticos se incrementarán dando mayor visibilidad a nuestros proyectos y en definitiva a nuestros objetivos como entidad del tercer sector.
Los dirigentes deben saber que aunque los periodistas no somos seres de otro mundo, si tenemos ciertas prácticas que son convenientes conservar para conseguir una fluidez en la relación medios-entidad. Me refiero a encuentros con los periodistas, reuniones de trabajo en un ambiente informal, comunicación por los medios más rápidos y seguros (aquí me refiero a los teléfonos móviles porque se da el caso de prohibir el uso de dichos elementos pensando que es igual la comunicación através de un fijo cuando el periodista avezado sabe que el móvil siempre se lleva encima y es más fácil que se comunique con nosotros en el caso de urgencia informativa).
La Comunicación externa de las entidades no es sólo aparecer en una foto un día que nos interesa, es conseguir aparecer siempre que sea necesario y de interés no sólo para nosotros sino también, y fundamentalmente, para los periodistas de los medios.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Errores en la Comunicación Interna en el Tercer Sector




La Comunicación, como estrategia global de una entidad, está dividida en dos pilares que componen un todo, sin una no se consigue una comunicación eficaz.

Cuando nos referimos a la Comunicación Interna queremos decir muchas más cosas que un tablón de anuncios, una reunión mensual o un mail interno, casi siempre con órdenes poco explicadas.

La Comunicación Interna es la base para integrar a los trabajadores en unos objetivos comunes. Los trabajadores son nuestra imagen de marca fuera de la entidad y por ello se debe tener una estrategia correcta a la hora de comunicar las cosas y de conseguir una implicación real con los objetivos generales.

En muchos casos, los dirigentes se olvidan de la motivación de los empleados, de que son personas, de que deben estar enterados de lo que sucede en la entidad por la entidad y no por agentes externos. Se ha dado el caso de un departamento de comunicación que ha conocido noticias de gran calado en la entidad a través de los medios de comunicación ¡cuando el flujo de información debe ser al revés!

Es por ello que, para poder conseguir una estrategia de comunicación global con grandes márgenes de éxito, es necesario ver la Comunicación Interna como un todo pero no independiente de la estrategia comunicacional global.

Son tres los pasos que la Comunicación Interna debe tratar y que las entidades, mejor dicho, los dirigentes de las mismas, no tienen en cuenta la gran mayoría de las veces y al final no se pueden conseguir los objetivos marcados. Comunicación Ascendente, Descendente y Horizontal (aunque también se llama Transversal porque abarca una comunicación integral dentro de la entidad).

En el Tercer Sector, como en muchos otros aspectos de la sociedad, muchas veces las decisiones se toman llevadas por una moda que inunda otros ámbitos y en la que los dirigentes se fijan pero sin terminar de hacer las cosas con la profesionalidad debida. Me refiero a que hasta hace poco no existía una comunicación real en el tercer sector y que poco a poco se van implementando estrategias con más o menos éxito guiados por la necesidad que se ve en otros terrenos de ser visibles para conseguir “cuotas de mercado”. Cuando se empieza a implantar la comunicación en el tercer sector, algún “lumbreras” ha escuchado eso de Comunicación Interna y, aunque saben que no es salir en la foto, creen que les va a ayudar a salir en los papeles, pero se olvidan de una cosa muy importante. La Comunicación Interna se mueve por afecto entre las personas, por motivación, por reconocimiento y eso, muchas veces, es lo que realmente falla en las entidades o en los dirigentes que las llevan.

Pero no nos enrollemos en temas diferentes a los que nos ocupa hoy.

La Comunicación más frecuente, en el tercer sector y en cualquiera de los sectores de la sociedad es la descendente. El jefe dicta unas normas y los empleados las cumplen. Es lógico. Pero a la hora de comunicar las normas se deben dar unas condiciones óptimas para que los que reciben la comunicación acepten las normas y las hagan suyas, estamos haciendo imagen de marca y esta empieza por dentro ya que luego serán nuestros embajadores en el exterior. Por ejemplo, no se puede comunicar de manera dictatorial (ordeno y mando), se debe tratar de convencer, de que se consideren las normas como algo idóneo para conseguir nuestros objetivos, no como un capricho del dirigente de turno. Lo ideal es que el dirigente sea el ejemplo de cumplidor de las normas para que luego esas cada uno las pueda asumir como propias.

Poniendo un ejemplo de mi anterior comentario, no se puede imponer una orden y al momento decir que el dirigente, por ser dirigente, no la va a cumplir. No, eso no es comunicación interna, eso no hace del empleado un implicado en nuestros objetivos, es reflejo de un modelo de dirigente del pasado que aún pervive en ciertas entidades o empresas.

Pero cuidado también con las comunicaciones que tienen un cierto “tufillo” a paternalismo. Se da el caso del dirigente que trata de implicar a su equipo de confianza tratándoles como el padre a los hijos, “comiéndoles la oreja” (como se dice vulgarmente) en el sentido de que son su mano derecha e izquierda y que no sería nadie sin ellos. Si esto se ve reflejado en una confianza real, en un reconocimiento de los logros y una comprensión de los errores, entonces la comunicación descendente puede ser efectiva, pero si es sólo una fachada, una imagen irreal y no se ve reflejado en una realidad diaria…la desconfianza de esos mandos intermedios se verá reforzada y poco creíble serán los mensajes que desde la dirección se quieran implementar.

Por ello, comunicación interna es conseguir que nuestras normas se entiendan, se cumplan voluntariamente y se cree un flujo de confianza e implicación entre los dirigentes y los empleados.

Ahora vamos con el caso contrario, la comunicación ascendente. Evidentemente, si el dirigente es de los que tienen “mando en plaza” y dicta sus normas a su antojo sin tener en cuenta nada más que su conocimiento parcial de la realidad, la comunicación ascendente será algo que le suene a chino. Sí, porque el dirigente eficaz es aquel que asume decisiones, riesgos y estrategias pero también el que escucha las voces de los que están por debajo de él en el organigrama. Volvamos al ejemplo de mi primer comentario. ¿Cómo es el dirigente que dice a un empleado que no tiene opinión ni dentro ni fuera de la entidad, empresa porque el único que manda es él? Pues un dirigente egocentrista y dictatorial que al final dejará su huella en la imagen de la entidad, empresa, y habitualmente en detrimento de los objetivos de la misma. Si no te escucha a los de abajo, los del “palomar” se van alejando poco a poco de la realidad, van consiguiendo que los empleados no estén implicados en los procesos y la imagen que vayan dando de la empresa sea la que provoca el dirigente autoritario. Los mensajes que van de abajo a arriba deben ser consecuentes con la posición de los emisores, es decir, quien manda, manda, pero el de arriba debe tener los oídos muy receptivos para poder detectar un clima laboral favorable o desfavorable o simplemente para reconocer errores o ideas nuevas que pueden ser efectivas para la consecución del objetivo general.

Si el flujo informativo ascendente y descendente es correcto, la comunicación transversal, horizontal o entre estatus laborales se podrá implantar de manera eficaz. Es evidente que entre los diferentes departamentos la comunicación debe fluir casi más que el resto de flujos ya que la labor del día a día hace necesaria esa comunicación y es obligada y necesaria para desarrollar nuestro trabajo. En este apartado sólo podemos detectar un riesgo, el del “empleado de medio pelo” que posee el poder de un puesto de cierta importancia, cae bien a los dirigentes y se cree por encima de todo y todos. Con este mando intermedio será imposible la comunicación real y sólo a través de una comunicación descendente clara el resto de departamentos podrán conocer las actividades de todos.

Si los empleados están implicados en el proyecto será más fácil evitar personalidades egocéntricas que pretendan llevar el protagonismo en las actuaciones de la entidad o empresa. Uno de los mensajes que traté de imponer en mis últimos proyectos era el de “entre todos podemos todo”, y esto sólo es posible si existe la comunicación interna real en todos los sentidos.

En resumen:

Cuanto más se asciende en el organigrama, un porcentaje mayor del trabajo consiste únicamente en comunicarse con otras personas.

La comunicación informal, a veces, es mucho más eficaz para resolver problemas.
Entidades que habilitan espacios, reuniones, participación.

Se trata de predicar con el ejemplo, de ser coherentes.

Los empleados pueden ser nuestros mejores comunicadores o por el contrario nuestros peores enemigos.

Comunicación dirigida al cliente interno, es decir, al trabajador nace como respuesta a las nuevas necesidades de:

• Motivar a su equipo humano y retener a los mejores en un entorno donde el cambio es cada vez más rápido.
• Poner en común todo el conocimiento (Know how)
• Posibilita a sus miembros compartir experiencias e información, tomar decisiones y convivir.
• Alinear los miembros de la organización con el proyecto de la organización, el fortalecimiento de la cultura institucional.

martes, 19 de mayo de 2009

Prensa y Comunicación

Es curioso que el exceso de tiempo temporal, nunca mejor dicho, me haga reflexionar y escribir sobre lo único por lo que he madrugado cerca de siete años de mi vida: la prensa y la comunicación en el tercer sector.

Como argumento para este primer blog (creo que se llama así) no está mal y quizás me meta en charcos turbulentos, a los que por otra parte echo de menos desde hace unos meses.

La comunicación en el tercer sector ha sido siempre considerada como una herramienta menor de las entidades. Incluso, hace años, el personal de recursos humanos era el encargado de llevar de alguna manera la comunicación de la entidad con el mundo exterior y el interior. Ahora no es que haya mejorado en exceso, pero ya se empieza a observar un cambio generacional de los dirigentes de las entidades que está produciendo también un cambio a la hora de contemplar la comunicación como una estrategia más dentro del plan estratégico anual de las entidades, componiendo departamentos específicos o, en el peor de los casos, asignando las atribuciones de comunicación a personal más o menos afin, aunque sin los conocimientos apropiados, que luchan para que se conozca la importante labor de las entidades del tercer sector.

Sin embargo, aún existen rémoras del pasado, cabezas de ratón que no se dan cuenta que es mejor ser cola de león o reinos de taifas donde sólo se permite la opinión sumisa al poder establecido y cualquier tipo de cambio o idea diferente es mal vista hasta el punto de prescindir de los profesionales de este campo o provocarles un hastío tal que antes o después abandonan los proyectos por falta de motivación y acoso profesional de los que se creen el ombligo del mundo.

En muchas ocasiones, a los enamorados de nuestra profesión, casi se nos quitan las ganas de continuar en ella por culpa de actuaciones y acosos impropios de dirigentes de lo que se llama el tercer sector. Sector en el que se encuentran personas, ante todo, y proyectos muy interesantes y productivos, pero que en muchas ocasiones están desanimados, desmotivados por el egoismo caciquil de algunas personas.

Es curioso que en un sector donde la solidaridad, la lucha por los derechos de las personas, la mejora de la calidad de vida de los pertenecientes al mismo y el trabajo por romper estructuras del pasado se den casos de dictadura, mobbing y despidos improcedentes que lo que consiguen es arruinar la "marca", la entidad, los proyectos ilusionantes en favor del ego de la persona que dirige la entidad.

Es verdad que los que pertenecen a este sector y viven a la sombra de su señor (me refiero a muchos jefes de departamento con sueldos por encima de sus logros o personajillos que nunca serían nada sin esa sombra fagocitadora) suelen vivir en una paz económica y laboral digna de cualquiera que le haya tocado la lotería. No se puede consentir, por ejemplo, que un dirigente vomite frases como "no tienes opinión ni dentro ni fuera de la entidad" o "en mi despacho no hay Dios que me prohiba fumar", y el personal que se supone debe velar por el bienestar de sus compañeros, recursos humanos, jefes de departamento..., se den media vuelta y no hagan nada por evitar el mal estar dentro de la entidad.

Lo peor de todo es que esto es una parte de lo que llamamos comunicación interna y conforma el 50% de lo que es la comunicación general de la empresa. Siempre se ha dicho que los empleados son la imagen de la entidad, de la empresa, fuera de ella. Si ellos no se encuentran felices, comprometidos con la causa y reconocidos en su trabajo, es muy difícil que se de una imagen acorde a los objetivos de la entidad (casi siempre gloriosos y dignos de llevar a cabo). En comunicación interna, el tercer sector padece de un mal propio de situaciones del pasado, está prohibido mirarse al interior a no ser para loar a los dirigentes y sus "excepcionales" medidas en pro de la consecución de objetivos. ¿Tan malo es reconocer un defecto?, ¿es peligroso para las entidades que se admitan las opiniones en contra de las actuaciones de la dirección?

Luego pasamos a la comunicación externa, sí, esa a la que todos los dirigentes aprecian porque piensan que se limita a "salir en la foto". Aquí, aunque no se reconoce el trabajo de los profesionales o personal dedicado a ella, se permiten algunas alegrías, algunas innovaciones pero cuidado, cuando estas en los medios, los dirigentes se consideran ombligos y la prensa debe adecuarse a la agenda de ellos para conseguir unas declaraciones y publicar sólo lo que queremos ver publicado. En muchos casos, se han evitado impactos en prensa porque al dirigente de turno no le parecía oportuno o importante el medio, el periodista o simplemente porque "no son horas de hacer una entrevista", claro, pero luego queremos salir en los medios cuando a nosotros nos conviene...

Pero hay otro "pecado capital" en esto de salir en los medios. Cuando no nos hacen caso, pensamos que contratando a un periodista conocido, aunque sea conocido por sólo unos pocos y sea el que menos audiencia tiene cuando sale en la caja tonta, vamos a salir en todos los medios o al menos en el de este "comunicador". En este caso, una entidad del tercer sector destina unos fondos a una persona que no se lo merece y en contra de cualquier profesional de la comunicación, que opina que no es rentable esos segundos de visibilidad por el coste asumido, y año tras año somos felices porque nos ha visto la entidad de enfrente o porque damos muy bien en cámara.

Egocentrismo, dictadura ideológica, menosprecio a los profesionales del tema...da igual, "si lo dice Blas punto redondo", pese a estar en contra de las mínimas reglas de la comunicación. Y no echo la culpa, sólo, al periodista que se deja comprar, muchos viven gracias a estos favores, sino al poco peso que se sigue teniendo a los profesionales de las entidades y la falta de confianza para encontrar soluciones alternativas a un dispendio que no es acorde con la rentabilidad ofrecida.

Si esto pasa en el tercer sector ¿qué no pasará en las empresas privadas...?