viernes, 18 de diciembre de 2009

BUENA PUBLICIDAD, MAL SERVICIO

En épocas navideñas nos “bombardean” continuamente con ofertas de lo más variado. Desde los más innovadores juguetes para los niños, que en muchas ocasiones hacen que los padres tengan que estudiar un máster para poder entenderlos, a ofertas relativas a las telecomunicaciones. A estas últimas me quiero referir.
Todas las compañías proveedoras de telecomunicaciones, internet, telefonía, nos ofertan productos a precios baratos y con una serie de ventajas que sólo en estas fechas podemos conseguir. En sus anuncios televisivos, suelen poner una coletilla en forma de faldón de texto en la que explican las condiciones. Es difícil, vamos casi imposible, poder leer estos mensajes, estas condiciones reales del servicio. Ante tal dificultad creo deducir una de las condiciones del servicio que nos ofrecen: precio barato, servicio pésimo e imposibilidad de protestar.
Desde hace muchos años llevo en una compañía que al principio se llamaba eresmas, luego wanadoo y en la actualidad orange. En los dos primeros cambios de denominación el servicio era el correcto, jamás he tenido un problema y si lo he tenido se me ha solucionado de manera rápida y eficaz. Desde que se llama ORANGE, el servicio es penoso. Desde el mes de junio llevo sufriendo problemas, cortes y falta de sincronización continuada. En primer lugar, si no reclamo, la facturación sigue corriendo, en segundo lugar, cada vez que me dicen que tengo solucionado el problema se despiden de mi con un “hasta la próxima vez” muy sospechoso. Y es real que es hasta la próxima vez porque desde el día 11 de Diciembre llevo teniendo cortes, incidencias, reclamaciones y mosqueos un día sí y otro también.
La repuesta es que están trabajando para solucionar el problema de la manera más rápida, ¡coño rápida puede, pero eficaz…! Cuando hablo con ellos, creo que ya he hablado con todos los técnicos de la compañía, me dan muy buenas palabras y tratan de “comerme la oreja” prometiendo que ya no tiene que volver a repetirse el hecho en cuestión. Tengo una colección de números de incidencias y de reclamaciones que ya podrían ser euros en devolución porque me haría rico, de hecho el último es un 115 millones con lo que presumo que son 115 millones de reclamaciones. Hablando de números, para poder conseguir un número de incidencia o una reclamación ponen a nuestro servicio un 902 y nadie, repito nadie, nos dice que también tienen un teléfono gratuito para contactar con el servicio técnico o el departamento de reclamaciones. Por una parte te descuentan, si lo exiges, el día de facturación, pero por otra, si no lo sabes, te cobran las tediosas llamadas a un 902.
A los empleados de Orange parece que les importa un bledo que un cliente no tenga el servicio, que esté dispuesto a pagar más en otra compañía con tal de que se le dé el servicio que paga religiosamente todos los meses, que se marche o que se quede el cliente es lo de menos, lo importante es enganchar al cliente, cobrarle por todo lo que se pueda y si se va…ya vendrá otro. Eso sí, la publicidad es maravillosa, más les valdría hacer campañas más reales y baratas y dar mejor servicio que grandes anuncios con mensajes ocultos en veloces faldones de texto y un servicio que deja la sensación de engaño, fraude y tomadura de pelo.
ORANGE, PÁGANOS LA PUBLICIDAD, QUE TE SABREMOS ENGAÑAR

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