domingo, 16 de septiembre de 2012

¿Dónde están que no se encuentran?

Cuando el pelo largo y negro cubría mi joven cabeza, me dió por pensar dónde se encontraban esas bellezas que se veían en aquella televisión, casi en blanco y negro, que disfrutaba día tras día. Me preguntaba si eran reales, si las escondían por el día y las sacaban por la noche para que alguien las viera y se las llevara a ese paraíso de diosas que yo contemplaba con juvenil inquietud.

Tomé la determinación de salir en su búsqueda. Noche tras noche indagaba en los "garitos" más luminosos buscando esa realidad que veía en la televisión pero que no encontraba en la vida real. Conseguí una fama y una reputación como persona conocedora de la noche de Madrid. Desde lso locales de Malasaña, a los de Moncloa, pasando por los de Bilbao o de la Cruz de los Caídos, visitaba casi todos los sitios que me comentaban o me aseguraban que por allí se encontraban esas bellezas de las que me enamoraba día tras día viendo la "caja tonta".



La verdad es que me aseguré un conocimiento y una fama en la noche que nunca habría pensado, pero lo de encontrar esas bellezas que en realidad buscaba, nada de nada.

El tiempo pasa, y la fama me siguió como sombra indeleble. Con los años uno tiene otros pensamientos, se habitúa a leer, se convierte en "plumilla" y se tienen otras prioridades.

En la última parte de la época en la que la búsqueda de esas diosas era una de las prioridades, por no decir la prioridad de la vida ociosa, se empezaban a dar episodios de violencia entre "buscadores de la noche" o "vividores de la vida" y elementos peligrosos a los que, pese a no tener idea de lo que defendían, buscaban engancharse con los moradores de la noche por el mero hecho de no tener unas ideas determinadas. Me refiero a las famosas peleas entre "pensantes" de ideas de extrema derecha y jóvenes que su única dedicación era encontrar en la noche a esas bellezas que veían por el día en la televisión, aún pública y monopolista.

Por ciertas zonas, Moncloa, Bilbao, se empezaban a ver grupos de fascistas que, con indumentaria skin, sembraban el caos y la violencia por donde pasaban. Se engrandecían cuando iban en grupo y por ello, siguiendo las instrucciones del "kie" del grupo, golpeaban o violentaban a quien pasaba a su lado. Convirtieron una zona de ocio en una zona de guerra y casi todas las noches la policía tenía que intervenir en una de esas reyertas entre los buscadores de bellezas y los seguidores del pensamiento único e intolerante.

Tampoco llegué a encontrar, en mis escursiones nocturnas, a ninguno de estos grupos amenazadores y provocadores que perseguían medrar para conseguir no sé que logros.

El pasado 15 de septiembre de 2012 se juntaron en Madrid 10 manifestaciones de diferentes ideologías. Unos defendían el fin común frente a unas políticas, cuando menos criticables, de los "mandamases" del momento. Otros, al contrario, la defensa de esas políticas al considerar que eran las mejores para la situcación del momento.

Me cuentan que los defensores del bien común, osea los contrarios a las políticas practicadas, fueron alejados y se les prohibió acercarse a la sede del partido gobernante con una fuerza de seguridad más propia de uan situación de guerra que de una democracia permisiva en la que cada uno expresa, de buenas maneras, lo que piensa o considera. Asi mismo, me dicen que los seguidores del gobierno practicante y del extremismo más propio de otras épocas pudieron bailar sus cánticos justo debajo de la sede de los mismos gobernantes.

Ni a unos ni a otros presté mi más mínima atención. No porque no defendiera una de las posturas, sino porque me encontraba con algo más que amigos y preferí disfrutar de su compañía, e incluso de un menú inmunde en el Hard Rock Cafe de Colón, antes de sumarme a uno de los grupos organizados.

Sin embargo, cuando mis pasos se encaminaban a mi casa, en el metro me encontré con uno de los dos grupos contendientes. En el metro, me crucé con un grupo de skin que empezaron a lanzar vítores y exaltaciones a una manera de pensar que en ningún caso van con la mía ni la de mis acompañantes. Hacía mucho tiempo que no tenía que gritar "salimos de aquí, ya!" y, tratando de proteger a niñas y mujeres me situé en el final del grupo. Nosotros mismos nos dimos empujones y pisotones al desconocer lo que esta caterva de elementos podía hacer y salimos del metro como alma que persigue el demonio.



Fuera me quedé mirando,y pensé que al menos había encontrado a uno de esos grupos de personas que en mi juventud se veían como algo inalcanzable y utópico. Había encontrado a los ultras, a los rapados, a los extremistas, a los skin.

Me fuí triste poque esa noche, una noche que me trajo recuerdos del pasado, no pude encontrara a esas bellezas de la noche por las que suspiraba en mi juventud. De no encontrar lo buscado, ojalá no me hubiera encontrado con lo topado.

La noche ya no es lo que era. Antes buscabas y casi te ilusionabas por no encontrar, claro que cuando encontrabas era la leche, ahora encuentras sin buscar y lo malo es que los pensamientos no han cambiado. Sigo pensando que es mejor encontrar un grupo de esas bellezas nocturnas que esconden por el día que un grupo de estos descelebrados que siguen a un líder sin preguntarse ¿por qué?