sábado, 1 de diciembre de 2012

TE LO JURO POR RAJOY


TE LO JURO POR RAJOY

 

Cuando los niños de antes queríamos enfatizar una afirmación, aunque en la mayoría de las ocasiones fuera falsa, solíamos decir “te lo juro por Snoopy” o “te lo juro por Mafalda”, el siglo XXI nos trae otro juramento que pasará a los anales de la historia, “te lo juro por Rajoy”.

Uno de los mayores déficits de la democracia se produce cuando alguien obtiene una mayoría absoluta en unas elecciones. El objetivo no es llegar al poder, es llegar con la mayoría suficiente para que nadie ponga en duda las acciones que pretendes ejecutar. Esto lleva consigo muchas veces el despertar de la sociedad, porque los que han votado al partido mayoritario se dan cuenta que su voto ha servido para que algunos hagan lo que quieren, independientemente que lo hayan prometido o no, y los que no les han votado confirmen, una y otra vez, el error de votar a una fuerza cuyo único objetivo es el poder.

El poder absoluto lleva dos consecuencias: “sólo lo que yo digo es verdad” y “no negocio porque tengo el apoyo absoluto del pueblo”. Claro ejemplo de esto, son las declaraciones que el Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Javier Fernández-Lasquetty, ha efectuado a raíz de la polémica sobre la posible privatización del servicio sanitario público en dicha comunidad. En estas declaraciones, http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/11/30/actualidad/1354312343_771860.html , hay frases que chirrían en cualquier sistema democrático y que reafirman el efecto devastador de una mayoría absoluta. Frases como “No hay negociación posible” o “Le recuerdo que nosotros somos el Gobierno apoyado por un 53% de los madrileños” no tienen cabida en un sistema democrático donde los votantes reclaman una y otra vez que se les escuche y consideran mayoritariamente que lo que se está haciendo va en contra de los intereses generales y favorece a los intereses privados de unos pocos.

Al actual gobierno de Rajoy se le ha criticado desde antes de las elecciones. No dejar claro sus ideas de gobierno, mentir en las líneas rojas que se habían impuesto, no querer llegar a un entendimiento con el resto de partidos…y últimamente las caras felices y sonrientes que ponen sus lacayos cuando anuncian medidas que saben van en contra de la “mayoría silenciosa” que van a tener que sufrirlas. Si escandalosa es la sonrisa del Ministro Montoro cuando habla de nuevos impuestos, más escandalosa ha sido la de la Ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, al anunciar la pérdida de un 1’9% del poder adquisitivo de las pensiones.

Pero no deberíamos escandalizarnos ni sorprendernos. El Gobierno de Rajoy lleva incumpliendo sus promesas desde el minuto uno de su llegada al poder. “Subir los impuestos hoy significa más paro y más recesión y darle un vuelta de tuerca más a la maltrecha economía de las familias y las empresas”. Rajoy en Soutomaior (septiembre de 2011). Una semana después de tomar posesión se confirma la mayor subida de impuestos directos, con un recargo en el IRPF de entre 0,7% y el 7%, según los tramos. El PP aseguró que no abarataría el despido, sin embargo, la reforma laboral establece el despido procedente con 20 días de indemnización por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades, además de ampliar las causas de despido por malos resultados financieros como caída de ventas. Antes de las elecciones la amnistía fiscal de Zapatero era “impresentable antisocial e injusta”, sin embargo ahora termina un proceso, llámenlo como quieran, por el que se permite a los defraudadores blanquear su dinero tributando solo por el 10% del capital evadido, sin intereses ni multas. “Le voy a meter la tijera a todo salvo a las pensiones públicas, a la sanidad y a la educación”. Rajoy (4 noviembre 2011). Copago farmacéutico en función de la renta de los ciudadanos, restricción de la asistencia sanitaria a los inmigrantes ilegales o, en enseñanza, los universitarios deben pagar entre el 15% y el 25% del coste real de la titulación, hasta un 10% más de lo que pagaban en el anterior curso, y se ha aumentado tanto el número de horas lectivas para los profesores, como el número de alumnos por clase, es la realidad que contradice una vez más las palabras de quien nos gobierna. Por último, la subida del Iva del 18% al 21% pese a afirmar rotundamente que “yo lo que no llevo en mi programa, no lo hago”, ha fracturado la unidad del partido que le sustenta en el poder, siendo criticado por alguien con tanto peso específico en el Pp como Esperanza Aguirre, anterior presidenta de la Comunidad de Madrid y presidenta del Pp en dicha comunidad.

La última medida, la disminución de las pensiones, se produce justo después de lo que podía haber sido un problema para Rajo, las elecciones de Cataluña, Galicia, País Vasco y Asturias, casualidad, dicen, no motivos electorales.
Las deudas de las administraciones, la mayoría gobernadas por el Pp, al sector de la dependencia, sector al que le han recortado un 13 % la aportación del Estado al nivel mínimo de protección más los 283 millones suprimidos por el Ejecutivo a través de los Presupuestos Generales del Estado en marzo, o las nuevas tasas fiscales, que obliga a pagar entre 100 y 1.200 euros para acceder a la Justicia, han logrado que los pocos sectores que aún no habían alzado la voz contra este gobierno se unan y protesten por unas medidas que consideran van en contra de la sociedad.

Las protestas en la calle van en aumento, la crispación social alcanza cotas nunca vistas en la edad moderna y el gobierno hace oídos sordos a todos porque “tienen la mayoría absoluta que les permite actuar sin dar explicaciones”. Menos mal que esto se arregla con unas nuevas elecciones, o no, te lo juro por Rajoy.