TE LO JURO POR RAJOY
Cuando los niños de antes queríamos enfatizar una
afirmación, aunque en la mayoría de las ocasiones fuera falsa, solíamos decir “te
lo juro por Snoopy” o “te lo juro por Mafalda”, el siglo XXI nos trae otro
juramento que pasará a los anales de la historia, “te lo juro por Rajoy”.
Uno de los mayores déficits de la democracia se produce
cuando alguien obtiene una mayoría absoluta en unas elecciones. El objetivo no
es llegar al poder, es llegar con la mayoría suficiente para que nadie ponga en
duda las acciones que pretendes ejecutar. Esto lleva consigo muchas veces el
despertar de la sociedad, porque los que han votado al partido mayoritario se
dan cuenta que su voto ha servido para que algunos hagan lo que quieren,
independientemente que lo hayan prometido o no, y los que no les han votado
confirmen, una y otra vez, el error de votar a una fuerza cuyo único objetivo
es el poder.
El poder absoluto lleva dos consecuencias: “sólo lo que yo
digo es verdad” y “no negocio porque tengo el apoyo absoluto del pueblo”. Claro
ejemplo de esto, son las declaraciones que el Consejero de Sanidad de la
Comunidad de Madrid, Javier Fernández-Lasquetty, ha efectuado a raíz de la
polémica sobre la posible privatización del servicio sanitario público en dicha
comunidad. En estas declaraciones, http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/11/30/actualidad/1354312343_771860.html
, hay frases que chirrían en cualquier sistema democrático y que reafirman el
efecto devastador de una mayoría absoluta. Frases como “No hay negociación
posible” o “Le recuerdo que nosotros somos el Gobierno apoyado por un 53% de
los madrileños” no tienen cabida en un sistema democrático donde los votantes
reclaman una y otra vez que se les escuche y consideran mayoritariamente que lo
que se está haciendo va en contra de los intereses generales y favorece a los
intereses privados de unos pocos.
Al actual gobierno de Rajoy se le ha criticado desde antes
de las elecciones. No dejar claro sus ideas de gobierno, mentir en las líneas
rojas que se habían impuesto, no querer llegar a un entendimiento con el resto
de partidos…y últimamente las caras felices y sonrientes que ponen sus lacayos
cuando anuncian medidas que saben van en contra de la “mayoría silenciosa” que
van a tener que sufrirlas. Si escandalosa es la sonrisa del Ministro Montoro
cuando habla de nuevos impuestos, más escandalosa ha sido la de la Ministra de
Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, al anunciar la pérdida de un 1’9% del poder
adquisitivo de las pensiones.
Pero no deberíamos escandalizarnos ni sorprendernos. El
Gobierno de Rajoy lleva incumpliendo sus promesas desde el minuto uno de su
llegada al poder. “Subir los impuestos hoy significa más paro y más recesión y
darle un vuelta de tuerca más a la maltrecha economía de las familias y las
empresas”. Rajoy en Soutomaior (septiembre de 2011). Una semana después de
tomar posesión se confirma la mayor subida de impuestos directos, con un
recargo en el IRPF de entre 0,7% y el 7%, según los tramos. El PP aseguró que
no abarataría el despido, sin embargo, la reforma laboral establece el despido
procedente con 20 días de indemnización por año trabajado con un máximo de 12
mensualidades, además de ampliar las causas de despido por malos resultados
financieros como caída de ventas. Antes de las elecciones la amnistía fiscal de
Zapatero era “impresentable antisocial e injusta”, sin embargo ahora termina un
proceso, llámenlo como quieran, por el que se permite a los defraudadores
blanquear su dinero tributando solo por el 10% del capital evadido, sin
intereses ni multas. “Le voy a meter la tijera a todo salvo a las pensiones
públicas, a la sanidad y a la educación”. Rajoy (4 noviembre 2011). Copago
farmacéutico en función de la renta de los ciudadanos, restricción de la
asistencia sanitaria a los inmigrantes ilegales o, en enseñanza, los
universitarios deben pagar entre el 15% y el 25% del coste real de la
titulación, hasta un 10% más de lo que pagaban en el anterior curso, y se ha
aumentado tanto el número de horas lectivas para los profesores, como el número
de alumnos por clase, es la realidad que contradice una vez más las palabras de
quien nos gobierna. Por último, la subida del Iva del 18% al 21% pese a afirmar
rotundamente que “yo lo que no llevo en mi programa, no lo hago”, ha fracturado
la unidad del partido que le sustenta en el poder, siendo criticado por alguien
con tanto peso específico en el Pp como Esperanza Aguirre, anterior presidenta
de la Comunidad de Madrid y presidenta del Pp en dicha comunidad.
La última medida, la disminución de las pensiones, se
produce justo después de lo que podía haber sido un problema para Rajo, las
elecciones de Cataluña, Galicia, País Vasco y Asturias, casualidad, dicen, no
motivos electorales.
Las deudas de las administraciones, la mayoría gobernadas
por el Pp, al sector de la dependencia, sector al que le han recortado un 13 %
la aportación del Estado al nivel mínimo de protección más los 283 millones
suprimidos por el Ejecutivo a través de los Presupuestos Generales del Estado
en marzo, o las nuevas tasas fiscales, que obliga a pagar entre 100 y 1.200
euros para acceder a la Justicia, han logrado que los pocos sectores que aún no
habían alzado la voz contra este gobierno se unan y protesten por unas medidas
que consideran van en contra de la sociedad.
Las protestas en la calle van en aumento, la crispación
social alcanza cotas nunca vistas en la edad moderna y el gobierno hace oídos sordos
a todos porque “tienen la mayoría absoluta que les permite actuar sin dar
explicaciones”. Menos mal que esto se arregla con unas nuevas elecciones, o no,
te lo juro por Rajoy.
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