"El hombre nace libre pero vive contínuamente encadenado", es el dicho, y yo le añado "la mayor cadena es el pensamiento".
Ayer mismo, una de las personas que más quiero me decía que el problema mío de no dormir es porque pienso, y tiene toda la razón del mundo. La mente sigue funcionando, cuando hay problemas, el pensamiento urga en la herida como si de un enano cabrón se tratara. ¿Pero cómo no pensar? ¿cómo poder descansar sin tener presente los problemas que agobian y no dejan ser feliz?
El otro día leí una frase enormemente acertada de uno de los grandes, de Iñaki Gabilondo, "Los periodistas no nos jubilamos nunca, pero puede que no tengamos dónde trabajar". Totalmente de acuerdo, pero ¿si no ejercemos, dónde se queda el periodista? y si el periodista es de nacimiento ¿qué se puede hacer sin ejercer de lo que quieres?
La verdad, el pensamiento no para, la desesperación crece a medida de que desaparecen las esperanzas.
Emulando otra frase mítica "¿quién me quita esta cadena de encima?

No hay comentarios:
Publicar un comentario