Es curioso que el exceso de tiempo temporal, nunca mejor dicho, me haga reflexionar y escribir sobre lo único por lo que he madrugado cerca de siete años de mi vida: la prensa y la comunicación en el tercer sector.
Como argumento para este primer blog (creo que se llama así) no está mal y quizás me meta en charcos turbulentos, a los que por otra parte echo de menos desde hace unos meses.
La comunicación en el tercer sector ha sido siempre considerada como una herramienta menor de las entidades. Incluso, hace años, el personal de recursos humanos era el encargado de llevar de alguna manera la comunicación de la entidad con el mundo exterior y el interior. Ahora no es que haya mejorado en exceso, pero ya se empieza a observar un cambio generacional de los dirigentes de las entidades que está produciendo también un cambio a la hora de contemplar la comunicación como una estrategia más dentro del plan estratégico anual de las entidades, componiendo departamentos específicos o, en el peor de los casos, asignando las atribuciones de comunicación a personal más o menos afin, aunque sin los conocimientos apropiados, que luchan para que se conozca la importante labor de las entidades del tercer sector.
Sin embargo, aún existen rémoras del pasado, cabezas de ratón que no se dan cuenta que es mejor ser cola de león o reinos de taifas donde sólo se permite la opinión sumisa al poder establecido y cualquier tipo de cambio o idea diferente es mal vista hasta el punto de prescindir de los profesionales de este campo o provocarles un hastío tal que antes o después abandonan los proyectos por falta de motivación y acoso profesional de los que se creen el ombligo del mundo.
En muchas ocasiones, a los enamorados de nuestra profesión, casi se nos quitan las ganas de continuar en ella por culpa de actuaciones y acosos impropios de dirigentes de lo que se llama el tercer sector. Sector en el que se encuentran personas, ante todo, y proyectos muy interesantes y productivos, pero que en muchas ocasiones están desanimados, desmotivados por el egoismo caciquil de algunas personas.
Es curioso que en un sector donde la solidaridad, la lucha por los derechos de las personas, la mejora de la calidad de vida de los pertenecientes al mismo y el trabajo por romper estructuras del pasado se den casos de dictadura, mobbing y despidos improcedentes que lo que consiguen es arruinar la "marca", la entidad, los proyectos ilusionantes en favor del ego de la persona que dirige la entidad.
Es verdad que los que pertenecen a este sector y viven a la sombra de su señor (me refiero a muchos jefes de departamento con sueldos por encima de sus logros o personajillos que nunca serían nada sin esa sombra fagocitadora) suelen vivir en una paz económica y laboral digna de cualquiera que le haya tocado la lotería. No se puede consentir, por ejemplo, que un dirigente vomite frases como "no tienes opinión ni dentro ni fuera de la entidad" o "en mi despacho no hay Dios que me prohiba fumar", y el personal que se supone debe velar por el bienestar de sus compañeros, recursos humanos, jefes de departamento..., se den media vuelta y no hagan nada por evitar el mal estar dentro de la entidad.
Lo peor de todo es que esto es una parte de lo que llamamos comunicación interna y conforma el 50% de lo que es la comunicación general de la empresa. Siempre se ha dicho que los empleados son la imagen de la entidad, de la empresa, fuera de ella. Si ellos no se encuentran felices, comprometidos con la causa y reconocidos en su trabajo, es muy difícil que se de una imagen acorde a los objetivos de la entidad (casi siempre gloriosos y dignos de llevar a cabo). En comunicación interna, el tercer sector padece de un mal propio de situaciones del pasado, está prohibido mirarse al interior a no ser para loar a los dirigentes y sus "excepcionales" medidas en pro de la consecución de objetivos. ¿Tan malo es reconocer un defecto?, ¿es peligroso para las entidades que se admitan las opiniones en contra de las actuaciones de la dirección?
Luego pasamos a la comunicación externa, sí, esa a la que todos los dirigentes aprecian porque piensan que se limita a "salir en la foto". Aquí, aunque no se reconoce el trabajo de los profesionales o personal dedicado a ella, se permiten algunas alegrías, algunas innovaciones pero cuidado, cuando estas en los medios, los dirigentes se consideran ombligos y la prensa debe adecuarse a la agenda de ellos para conseguir unas declaraciones y publicar sólo lo que queremos ver publicado. En muchos casos, se han evitado impactos en prensa porque al dirigente de turno no le parecía oportuno o importante el medio, el periodista o simplemente porque "no son horas de hacer una entrevista", claro, pero luego queremos salir en los medios cuando a nosotros nos conviene...
Pero hay otro "pecado capital" en esto de salir en los medios. Cuando no nos hacen caso, pensamos que contratando a un periodista conocido, aunque sea conocido por sólo unos pocos y sea el que menos audiencia tiene cuando sale en la caja tonta, vamos a salir en todos los medios o al menos en el de este "comunicador". En este caso, una entidad del tercer sector destina unos fondos a una persona que no se lo merece y en contra de cualquier profesional de la comunicación, que opina que no es rentable esos segundos de visibilidad por el coste asumido, y año tras año somos felices porque nos ha visto la entidad de enfrente o porque damos muy bien en cámara.
Egocentrismo, dictadura ideológica, menosprecio a los profesionales del tema...da igual, "si lo dice Blas punto redondo", pese a estar en contra de las mínimas reglas de la comunicación. Y no echo la culpa, sólo, al periodista que se deja comprar, muchos viven gracias a estos favores, sino al poco peso que se sigue teniendo a los profesionales de las entidades y la falta de confianza para encontrar soluciones alternativas a un dispendio que no es acorde con la rentabilidad ofrecida.
Si esto pasa en el tercer sector ¿qué no pasará en las empresas privadas...?
Muy largo para leerlo ahora.... en la noche, con calma, y los rayos de la luna acariciando la nuca es el mejor momento para leer las cosas de los amigos (y si es con copa, mucho mejor)...
ResponderEliminarPero no puedo resistir la tentación de felicitar te por la valentía y el coraje que demuestras al enfrentarte a eso tan y tan duro llamado “informática”… ¡¡¡¡Bien por ti valiente!!!!
Un beso muy fuerte… y ya sabes, un par de palmaditas a ambos lados de la cara y a la vez.
Roser
¡qué haría yo sin ti...y las ganas de comer!
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